Nunca fue una experta en el amor, y ahora cree que jamás lo será. Lo ama, como nunca nadie lo ha hecho, lo necesita, lo añora, cada milímetro de su piel lo extraña a pesar de no haberlo sentido jamás; sabe que aunque ella siempre esperó algo de él, él nuca pudo darle mucho, no sentía lo mismo; no se siente sola, se siente sin él, sabe que él cambió su vida, y aunque todo a su alrededor siga igual, él marcó su existencia.
Trata de convencerse con la vana idea de que si él es feliz, ella también lo será, pero no, entiende que es egoísta porque piensa que nadie lo hará más feliz que ella. Luchó por él cada noche en sus sueños, pero ni en sus sueños ni en la realidad todo esto tuvo un buen final y decide alejarse, luchar por él puede que sea en vano, además siente que ya no tiene fuerzas porque las ha invertido todas en amarlo y no le quedan para luchar.
Su vida es amarga, vivir lejos de la persona que se ama puede que sea la peor tortura existente, es una soledad que duele, un dolor que mata. Ahora sufre por la primera persona que la conoció con sus sentimientos a flor de piel, la primera persona que puede medir su capacidad de amar, la misma que la hacía feliz con su sola presencia y ahora deja que la niebla invada su vida.
Cada capítulo de su vida la hace recordarlo y él ni siquiera sabe todo lo que puede llegar a sentir su joven corazón. Toda la vida estuvo esperando a alguien, alguien con quien vivir sus sueños, alguien que se dejara amar con libertad y sin reservas, alguien que la amara con tal locura y pasión como la que ella sería capaz de mostrar a cambio de un poco de amor o unas migajas de compañía, creyó haberlo encontrado, pero como siempre, la vida le arrebató lo que más amaba.
No sabe como cayó en esto, no sabe como su ingenuidad le dio para pensar que podría tener su amor, pero ya es tarde, no puede arrepentirse, él ya se instaló en su vida y lo único que puede hacer es esperar, esperar que su recuerdo decida irse para siempre sin dejar alguna espina en su corazón. Nunca creyó en el amor, jamás lo hizo pero ahora lo siente y lo vive con cada poro de su piel y aunque sabe que nunca lo tendrá, también entiende que jamás podrá volver a amar.
Colaboración de Elaine Campo
Colombia
